Muchas veces recorrí tu cuerpo,
tantas otras sopesé el precio
de no tenerte a mi lado
y haberte perdido por capricho.
Te he llorado intensamente
noche tras día, día tras noche
y te veo de lejos, añorándote,
a tí, tus caricias y los besos robados
que siempre excitaron todo mi ser.
¡Cuántas veces grité al cielo
pidiendo que nunca te fueras de mí!
Mas el cielo hizo oídos sordos
y sencillamente, ya no estás aquí...
Ahora, ¡qué cruel se vuelve el destino!
sabiendo que debo seguir esperando
se mueve el tiempo igual de despacio
Que parece que Nunca te volveré a ver.
¿Será que la luna curará mi pena?
¿Será que algún día volverá mi paz?
Nada parece ser lo que debe
y en este momento ¿tú, en dónde estás?
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